Un archivo para encontrar los juegos en Flash que morirán este año
febrero 14, 2020

EL ESPECTADOR

Para finales de 2020 esta herramienta, ampliamente usada en la creación de productos web hace unos años, dejará de recibir soporte oficial por parte de Adobe. Miles de juegos creados con ella quedarán en el olvido.

Getty Images

Para finales de este año, Flash dejará de existir oficialmente. La noticia para muchos acá no es tanto la muerte de esta herramienta, sino que siguiera viva.

En 2017, Adobe, la compañía dueña del desarrollo, anunció que para 2020 dejaría de ofrecer soporte para esta herramienta, lo que equivale a matar por completo la herramienta que, sin embargo, llevaba herida de muerte desde al menos dos años antes.

Flash nació en 1996 de la mano de Macromedia (que había entrado al mercado en 1992), compañía que a su vez fue adquirida por Adobe en 2005, en una transacción que llegó, en ese entonces, a US$3.400 millones.

La herramienta se convirtió prontamente en la forma casi por defecto de crear y manejar animaciones para la web. Uno de los campos de mayor aplicación de ésta fueron los juegos en línea.

Flash fue, quizá, uno de los primeros vehículos en abrir la posibilidad de jugar en cualquier lado, sin que cosas como el sistema operativo o las características técnicas del equipo realmente importaran. Al funcionar a través de la web, esta herramienta fue fundamental para la proliferación de juegos en línea en todo momento, en todo lugar (mientras se contara con una conexión a internet y un navegador web).

Una buena porción de estos juegos era gratis y aunque en muchos casos no representaban los pináculos de la creación en esta industria, se convirtieron en vehículos para la experimentación de los desarrolladores y también para enganchar a nuevos usuarios que no tenían consolas o equipos potentes para correr juegos profesionales.

Con el final de Flash (el oficial) en el horizonte, un desarrollador estadounidense se dedicó a crear un archivo de los juegos que funcionaban con esta herramienta, labor que pasa, además de catalogar y guardar el producto, por la conversión de Flash a otros protocolos más estables, como HTML5.

Ben Latimore, más conocido como BlueMaxima, emprendió esta labor después de leer un artículo de prensa en el que se hablaba del fin de Flash, según le contó al portal Polygon. Y desde ahí empezó una labor titánica y plena en nostalgia.

El resultado es Flashpoint, una plataforma en la que hay miles de juegos que, sin haber pasado por este proceso de archivo, morirían inevitablemente una vez Adobe baje el taco de Flash.

El último adiós

Aunque Adobe tomó la decisión oficial de matar Flash en 2017, varios movimientos de compañías como Facebook y YouTube prácticamente mataron el futuro de esta herramienta desde años antes.

Sin embargo, quizá la primera piedra en la tumba de Flash  la puso Steve Jobs cuando decidió que Flash no tendría soporte en toda la gama de dispositivos móviles de Apple.

Para 2015 YouTube decidió migrar toda su plataforma hacia HTML5. En ese momento el servicio contaba con más de 1.000 millones de usuarios que, a su vez, ven cientos de millones de horas de video diariamente.

La decisión de YouTube fue seguida por Facebook el mismo año, cuando la compañía anunció que migraría toda su plataforma de videos hacia HTML5 (algo que ya había hecho para su aplicación móvil).

En ese entonces, Daniel Baulig, ingeniero de la empresa, aseguró que “desde la velocidad del desarrollo, hasta las herramientas de accesibilidad, HMTL5 ofrece muchos beneficios. Migrar hacia este lenguaje nos permite seguir innovando rápidamente, y a escala, dadas las necesidades complejas que tiene Facebook debido a su gran tamaño”.

Estas decisiones (sumadas a la desactivación de Flash en navegadores como Chrome y Firefox) hablan elocuentemente de la desconfianza de la industria hacia esta herramienta. Un sentimiento fundamentado en razones técnicas y en preocupaciones de seguridad.

Para muchos Flash fue siempre un peso a la hora de hacer diseño web, pues imponía amplias cargas de prestaciones a las máquinas (cosas como desempeño del procesador y memoria RAM) y solía fallar cuando el usuario requería cargar una buena porción de contenido que corría bajo esta herramienta.

Además, el desarrollo contaba con amplias vulnerabilidades en temas de seguridad, lo que lo convirtió en un vehículo perfecto para entregar ataques digitales con software malicioso, por ejemplo.

Flashpoint de cierta forma se une a los esfuerzos de instituciones como el Internet Archive en un esfuerzo, casi sobrehumano, de preservar la memoria de la red, o al menos partes de ella.

En cierta forma, esta labor va casi en contravía del paradigma esencial de la web: todo es nuevo todo el tiempo o, para citar una canción, todo se transforma.

De fondo, Flashpoint intenta guardar copias de los vastos alcances de la creatividad humana, 8 bits a la vez.

 

 

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