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La escuela del futuro

HighSchool 11 septiembre, 2017 No hay comentarios en La escuela del futuro

En la casa, en la calle y con los amigos, los chicos de hoy acceden a tablets, celulares y televisores inteligentes que les abren un mundo inagotable de posibilidades para consultar, compartir y crear contenido, opinar, intercambiar y jugar, entre miles de opciones. Pero en el aula, a pesar de la inclusión de las netbooks, generalmente se apagan todas las pantallas y hay que prestar atención a un pizarrón, escribir en papel y acumular conocimientos para ser evaluados.

Así, pareciera que a pesar de los vertiginosos cambios que se han dado en nuestra sociedad a través de los años, los métodos de educación no se han aggiornado. Justamente esta idea fue una de las que se debatieron en el Segundo Congreso Iberoamericano de Televisión y Educación “Escuela Plus 2017”, que se desarrolló el miércoles y jueves en el Centro Cultural Borges en Buenos Aires.

Allí, expertos nacionales e internacionales en educación y comunicación, entre otras áreas, dieron su diagnóstico de la situación y remarcaron la necesidad de incorporar la tecnología en las clases, pero no de manera arbitraria sino con un propósito definido que ayude a mejorar la comprensión y el proceso de aprendizaje. Producción propia, evaluaciones compartidas y proyectos multiplataforma son algunas de las propuestas para la escuela del siglo XXI.

 

“Nuestro reto es qué juegos les abrimos para que puedan expandir esos conocimientos que ya están construyendo colectivamente”. Guillermo Orozco, Universidad de Harvard.

 

“Hay pocas diferencias entre lo que era la escuela anterior y la que es hoy. La escuela sigue empeñada en transmitir un canon oficial que no necesariamente va con la vida real”, aseguró el mexicano Guillermo Orozco, maestro y doctor en Educación por la Universidad de Harvard (EEUU), en la exposición que abrió el congreso. Para él es fundamental que la escuela incorpore lo que aprenden por fuera los estudiantes. “Hay que quitarle la impermeabilización y que pueda retroalimentarse de lo que traen los chicos”, aseguró.

Lo fundamental, según su visión, es propiciar experiencias de aprendizaje a través de la tecnología y no dictar el conocimiento para que sea aprendido de memoria por los alumnos. “El reto de los educadores es cómo entramos en su mundo y qué juegos les abrimos para que puedan expandir esos conocimientos que ya están construyendo colectivamente”, expuso. De hecho, Orozco habló de la necesidad de evaluar de forma conjunta: “Siempre hay méritos individuales, pero yo creo que ahora la calificación para pasar de año debe ser un mérito colectivo, porque significa que todos salen ganando porque todos logran aprender”.

Para Ismar de Oliveira, coordinador del núcleo de Comunicación y Educación en la Universidad de San Pablo (Brasil), una de las claves de la escuela del futuro está en la producción de contenido, ya que los niños empiezan a descubrir que ellos mismos son comunicadores. “La perspectiva de transformar la escuela en un espacio de comunicación está cambiando la educación.

Los avances tecnológicos de las últimas décadas han profundizado un sentimiento de que es posible comunicar”, apuntó. Por esta razón, considera como un desafío el preparar mentes para producir: “Debería ser lo cotidiano de la escuela: videos, programas de radio, materiales impresos, entre otros. Es la gran novedad que ha encontrado el proceso”, resaltó.

Más creatividad

Silvia Andreoli, licenciada en Educación y magister en Tecnología, aseguró que el gran desafío es mejorar la educación pero con los recursos que cada uno dispone, que muchas veces son limitados. “El foco está en pensar de manera creativa, en animarse a pensar. Cuando no tenés todos los recursos la situación te desafía a pensar, siempre que se busque querer hacer algo distinto”, expuso la directora de Proyectos del Centro de Innovaciones en Tecnología y Pedagogía (Citep) de la UBA. A la vez, remarcó que tiene que ver con romper ese “statu quo” y salir del lugar de confort.

 

“Debería ser lo cotidiano de la escuela: videos, programas de radio, materiales impresos, . Es la gran novedad del proceso educativo”. Ismar de Oliveira, Universidad de San Pablo.

 

Para ella cada vez es más necesario incluir la tecnología, no solamente porque motive a los estudiantes sino porque hoy la construcción de conocimiento está atravesada por las tecnologías digitales, “sobre todo cuando apela a nuevas formas de construcción y de comprensión”.

En ese sentido, aclaró que si la inclusión de nuevos dispositivos lo único que permite es pasar un Power Point pre escrito, la práctica no cambió. “Pero cuando la práctica provoca el pensamiento, cuando por ejemplo un video aporta tridimensionalidad para comprender algo, ahí cobra valor”, manifestó.

Si bien Andreoli reconoce que en la educación argentina se necesita invertir en infraestructura tecnológica, indicó que tiene que tener un propósito muy claro. “Creo que hay que apostar muy fuerte en ese sentido y pensar muy bien qué tecnología, para qué y en qué disciplina”, subrayó. Junto a un equipo del Citep, ella creó una propuesta transmedia abierta para el aprendizaje de cálculo matemático que fue un éxito de participación (ver aparte).

Rol docente

En este contexto de cambio, en el Congreso se debatió el rol fundamental del docente y su necesidad de formación. Pero también se puso en relieve su crítica situación en toda América Latina.

“Muchas veces el docente no tiene tiempo para cambiar y aprender cosas nuevas. En México, por ejemplo, muchos tienen que tener tres trabajos para poder vivir”, reconoció Guillermo Orozco, quien aseguró que en general los educadores en el continente están muy mal pagos. “Además, las reglas para ellos no están muy claras por tantos cambios políticos burocráticos. Muchas veces los docentes son víctimas del sistema educativo”, apuntó.

En tanto, Silvia Andreoli se enfocó en el rol cada vez más complejo que tienen. “Si bien muchas veces se dice que la escuela no ha cambiado nada con respecto al siglo XIX, yo creo que han cambiado muchas cosas y que el docente tiene hoy un rol más complejo”, expuso la licenciada en Educación. Para ella, hoy el maestro tiene que trabajar en la diversidad, con alumnos heterogéneos, y buscar adaptarse permanentemente para entender quiénes son los estudiantes: “En el siglo XIX la educación no era obligatoria para todos, entonces el que no aprobaba se iba de la escuela. Pero ahora el docente tiene que albergar la diversidad y tiene que incluir a todos los alumnos”.

Nota  tomada de: losandes.com

 

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